Síndrome de Burnout

¡TU PUEDES! ¿Haz escuchado esa frase? Te la han dicho repetidamente ¿o tal vez tu te la repites como mantra cada madrugada al despertar? (Porque estoy segura que despiertas de madrugada, de lo contrario, el tiempo de sol no sería suficiente). Y es que todo lo que implica llevar una casa, la comida, la lista de las compras que tienes en mente porque no has tenido tiempo de escribirla, los pendientes de la escuela de los niños, los cuidados específicos de tu hijo o hija con discapacidad, los cumpleaños de tu familia y de la de tu pareja, los pendientes de todos, más los tuyos propios (la cita con el ginecóloga, las consultas de los niños, la clase abierta, el viaje de tu pareja), la presión social, la carga laboral, la gestión económica, mas todas tus emociones, no son poca cosa. Podría hacer esta lista mucho más extensa, pero me siento agotada tan solo de escribirla.  

¿Alguna vez habías escuchado sobre el síndrome de Burn out? Este síndrome fue descrito por primera vez por Herbert Freudenberger en 1974. Primero lo estudió en trabajadores que sufrían una progresiva pérdida de energía, síntomas de ansiedad, depresión, desmotivación y agresividad como afección característica de las profesiones de servicio. Posterior a ello han surgido muchas investigaciones vinculadas a la maternidad y al cuidador primario de personas con discapacidad (PcD), adultos mayores, enfermedades crónico degenerativas, entre otras afecciones. Hablando propiamente de lo que nos atañe, que es maternidad y cuidados, estos síntomas aparecen cuando estamos sometidas a cargas intensas y prolongadas de actividad tanto física como emocional.  Se trata de un conjunto de signos y síntomas propios de los periodos de estrés y agotamiento a los que nos enfrentamos como mamás, cuidadoras de PcD y cabeza de familia. Actualmente tenemos que dividir nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones entre las actividades laborales dentro y fuera de nuestro ambiente de trabajo, la crianza de nuestros hijos, de la pareja y toda la carga mental que eso implica, además de las presiones internas y externas, sociales y culturales impuestas al rol de madre y al los estereotipos de género.

El Síndrome de Burnout se puede traducir al español como “síndrome de cuidador quemado” o “síndrome del cuidador agotado”. 

El punto crucial de conocer este síndrome, es reconocer el impacto que genera en la salud física y emocional y que por ende, se manifiesta en nuestro desempeño diario. Existen síntomas psicosomáticos tales como dolor en el pecho, cansancio extremo, problemas gastrointestinales, dolor de cabeza, dolor muscular, insomnio, etc y hay síntomas emocionales como crisis de ansiedad, ataques de pánico, frustración, ganas de llorar, neurosis o cambios bruscos de estado de ánimo, pérdida de paciencia, soledad, distanciamiento afectivo, culpa, entre otras. 

Además de reconocer y aceptar en nuestro cuerpo los signos y síntomas descritos anteriormente, ¿qué hay que hacer? Busca tribus de apoyo con otras personas que estén pasando por lo mismo que tu.

Recuerda que no estás sola. Comparte tus experiencias y nútrete con las experiencias de aquellos que ya pasaron por algo similar. 

Aprende a pedir ayuda y a delegar responsabilidades, si tienes una pareja habla con él o ella de corresponsabilidad, repartan equitativamente las tareas y hagan acuerdos de cumplimiento e incumplimiento. La mayoría de las veces los demás no notan tus síntomas. Es indispensable que tú los expreses. Recuerda que negarlos también es un síntoma.  Haz listas que te permitan tener una mejor organización, echa mano de los recursos tecnológicos que actualmente tenemos en la palma de nuestra mano. Hay muchas aplicaciones que fueron diseñadas para facilitarnos la existencia. NO ERES LA MUJER MARAVILLA, repito y subrayo NO ERES LA MUJER MARAVILLA  y no tienes por que serlo. Prioriza tus actividades y recuerda que si tu no estas bien (física y mentalmente) las personas a tu cuidado y el resto de los miembros de tu familia lo perciben y lo padecen. Busca apoyo psicoterapéutico, no hay como un especialista que te guíe y te acompañe en estos procesos, que te ayude a encontrar estrategias y alternativas específicas parque mejores tu relación con las preocupaciones de la vida cotidiana. Esas no van a cambiar ni van a disminuir, pero tu manera de afrontarlas SI. 

Mi nombre:
María Angelina Silveyra Baquedano

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Síndrome de Down ¿Porqué usamos calcetines de colores?

Un cromosoma de más, no es razón para que tu me hagas menos.

El Síndrome de Down es una combinación de cromosomas que siempre ha formado parte de la condición humana y que existe en todas las regiones del mundo. No es una enfermedad como la mayoría de las personas creen. Se trata de una condición, que ocurre cuando aparee una alteración genética en los cromosomas. Lo común es que las personas al nacer tengan 46 cromosomas, pero en el caso de los recién nacidos con Síndrome de Down, el número es mayor.

El Día Mundial del Síndrome de Down se celebra desde el 21 de marzo del año 2012 por un decreto establecido en las Naciones Unidas. El principal objetivo de esta celebración, es crear conciencia dentro de la sociedad, del valor que tienen las personas con Síndrome de Down.

Los calcetines fueron elegidos como un símbolo del Día Mundial del Síndrome de Down porque tienen una forma similar a la de los cromosomas. En el 2018, una niña británica llamada Chloe Lennon viralizó la práctica de utilizar calcetines de colores diferentes gracias a un video publicado en redes sociales. La pequeña —que tiene Síndrome de Down— pidió a todos usar calcetines de colores diferentes en cada pie para “celebrar este día”.  A partir de ese momento, quienes conocen o viven con alguien con este síndrome se pusieron un calcetín diferente en cada pie, y colgaron las fotos en redes sociales.

La mamá de Chloe compartió que una mujer embarazada se puso en contacto con ella para contarle su historia… le acababan de comunicar que su bebé tendría este síndrome, y ver a Chloe en el video fue la motivación que necesitaba para seguir con su embarazo.

Las características más frecuentes que están asociadas al Síndrome de Down son la discapacidad intelectual y algunos trastornos que afectan el sistema digestivo y el corazón; asi como también en algunas personas existen trastornos del espectro autista (TEA) y en algunas personas adultas mayores Alzheimer , lo que convierte a este síndrome en un gran reto para toda la familia ya que dependiendo del grado de afectación en cada área, es el grado de autonomía, o dependencia de las personas con Síndrome de Down.

“Decidimos”

Para el Día Mundial del Síndrome de Down 2020, el Síndrome de Down Internacional se centra en el tema “Decidimos” (EN): todas las personas con síndrome de Down deben tener una participación plena en la toma de decisiones sobre los asuntos relacionados con sus vidas o que les afecten. La participación efectiva y significativa es un principio básico de los derechos humanos respaldado por la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. El objetivo general es:

  • Mostrar cómo se puede lograr la participación efectiva y significativa de las personas con síndrome de Down a través de información y comunicación accesibles, un buen apoyo y consultas inclusivas;
  • Empoderar a las personas con síndrome de Down, aquellos que las apoyan y sus organizaciones representativas, para abogar por una participación efectiva y significativa;
  • Comunicarse con las partes interesadas clave, incluidos los profesionales de la educación, la salud y la asistencia social, los empleadores, la comunidad y los organismos públicos, el movimiento de discapacidad en general, los medios de comunicación y la comunidad en general para difundir este mensaje y lograr el cambio.

¿Y tu qué consideras que hace falta para realmente respetar, y garantizar el acceso y ejercicio de los derechos de las personas con Sindrome de Down?

Margarita Garfias

#SomosComunidad


El trabajo de Cuidados y el Covid19

Las mujeres somos quienes a costa de nuestros cuerpos y nuestros tiempos se librará la pandemia de COVID 19

A principios de febrero, cuando las autoridades chinas llevaban un mes luchando contra el brote de coronavirus, se comenzó a visibilizar que los hombre eran los mayores afectados ante el COVID 19, el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCDC) realizó su primer estudio de los datos de los pacientes: El 51% de los casos confirmados eran hombres, pero lo que llamó la atención de los expertos es que la tasa de mortalidad también tenía números más elevados : 2,8% en los hombres frente al 1,7% de las mujeres.

Pero hay una realidad imperceptible para muchas personas, incluso para muchas mujeres, una realidad que pesa y que sentimos caer en nuestros tiempos y nuestros cuerpos, esa realidad es todo el trabajo de cuidados que debe realizarse para hacer frente a esta pandemia.

Las mujeres realizamos tres veces más trabajo de cuidado no remunerado que los hombres, y el cuidado de los familiares con el virus aumentará la carga. En México el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa al 23.5 % del PIB, y con la agravante que en muchos casos es realizado durante una segunda o triple jornada ya que muchas además, tenemos un trabajo remunerado. Además de que en muchos hogares monoparentales sólo hay una persona que se encarga de los cuidados a adultos mayores, infantes, personas con enfermedades crónicas y personas con discapacidad que requieren de cuidados y apoyo; Pocas personas le entran a los cuidados especializados, intensos y extensos que requieren los dos últimos, por lo que sólo una persona en el hogar, a veces dos, podemos proporcionar este tipo de cuidados. Como familias no queremos que se repita lo que paso en Hubei, donde deagraciadamente murio un joven con paralisis cerebral porque su padre se quedo hospitalizado. Es indispensable señalar que a medida que los sistemas de salud se saturen, muchas personas con COVID-19 necesitarán cuidados en el hogar, lo que aumentará la carga del trabajo doméstico y de cuidados de las mujeres y nos pondrá en mayor riesgo de contagio, no precisamente enfermarnos, pero si ser portadoras del virus.

El cierre masivo de escuelas nos afectará particularmente a las mujeres porque tendremos todos los días durante las 24 hrs la responsabilidad del cuidado de nuestras hijas e hijos. El llevar a nuestras hijas o hijos con nosotras al empleo supondrá exponerlos a más personas en los trayectos y mayor riesgo de contagio, además de ser sujetas de buena voluntad para nuestro empleador o empleadora, al permitir que nuestro hijo o hija este con nosotras, o tal vez llegar muy tarde al trabajo, ya que habrá que hacer un traslado extra para llevar a nuestra hija o hijo a casa de algún familiar que pueda apoyarnos ( y esto se complica si tenemos más de un hijo o si alguno de ellos tiene una discapacidad), y de allí trasladarnos al trabajo; o dejarlos con la abuela y el abuelo ( que recién se anunció, no se debe tomar esta medida por evitar poner en riesgo a los adultos mayores) pero, ¿Qué pasa si vivimos en la misma casa de los abuelos y ellos son los que salen al quite cuando nuestros hijos o hijas requieren cuidados? entonces ¿Qué haremos quienes necesitamos trabajar? ¿Renunciar? Precarizando aún más la situación económica familiar ¿Ser despedidas porque no podemos dejar a las niñas y niños sólos ? ¿Un permiso de buena fe, sin goce de sueldo? ó de plano ¿dejarlos a cargo del “mayorcito” o la “mayorcita”? No la tenemos fácil… Ademas que la mayoría del trabajo remunerado que realizamos las mujeres tiene contacto directo con la gente (cajeras, ventas en mostrador, vendedoras de piso, atención al cliente, enfermeras, maestras, etc…) por lo que estaremos en más riesgo de ser contagiadas del virus.

Por si fuera poco las mujeres constituyen la mayoría de las y los trabajadores de salud y asistencia social, y estarán en la primera línea de fuego contra COVID-19. En términos más generales, las mujeres constituyen la mayoría de los trabajadores en el sector de la salud y la asistencia social: 70% en 104 países analizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) . Ganando un 11% menos que los hombres en el mismo campo, según la OMS. Y serán estás mujeres las que más malabares tendrán que hacer, tratando de cumplir con largas jornadas de trabajo remunerado y no remunerado.

“El virus nos afectará desproporcionadamente a las mujeres.  Nosotras, no importando nuestra edad, somos las que vamos al frente con la carga”

Margarita Garfias,

El virus nos afectará desproporcionadamente a las mujeres.  Nosotras, no importando nuestra edad, somos las que vamos al frente con la carga, somos las que trabajaremos triples jornadas, haciendo malabares entre trabajo remunerado, trabajo doméstico, atención y cuidado a infantes, adultos y adultas mayores, y personas con discapacidad que requieren de cuidados y apoyo, y personas con enfermedades crónicas, ¿Y si me contagio? ¿Quién cuidará de mí ? ¿ De mis hijas e hijos? ¿De mi padre, mi madre, o mi pareja? ¿De los abuelos?

Es momento de hacer cambios radicales en la corresponsabilidad del trabajo doméstico y de cuidados en los hogares y la sociedad ( Donde hombres y mujeres cuidemos por igual) el mercado ( Donde hombres y mujeres con responsabilidades de cuidado tengamos las mismas licencias y el mismo trato) y una nueva era de garantías constitucionales y derechos (Derecho al #CuidadoDigno y #TiempoPropio) para que de esta manera el estado sea garante y corresponsable de establecer políticas públicas que no sigan perpetuando las desigualdades en las que sobrevivimos actualmente.

Margarita Garfias

#SoyCuidadora